Weno, espero que ésta haya sido la ultima vez que desaparezco y que sea la vuelta definitiva.
Después de llevar meses sin dormir bien, y en los últimos dos, apenas un par de horas por noche, el cansancio me ha podido y he caído en posición horizontal las ultimas semanas, pero por finnnnnnnnn… llevo unos días durmiendo bien, y de hecho hoy hasta he tenido ganas de ponerme al día con el blog, contestar comentarios y hasta de abrir esta entrada, jiji.
Sólo puedo pediros disculpas por mi prolongada ausencia, pero espero haber vuelto para quedarme, y con muchas ganas de escribir, jejeje
Os dejo esta entrada que os debía, y doble por la espera.
Como siempre, gracias por estar ahí, por leerme y sobre todo por comentar.
Val aferró la bolsa de deportes y corrió con urgencia hacia los tatamis. Esa última sensación que la había sacudido no era normal. Necesitaba olvidarse durante un rato de lo que había pasado. Entró apresurada en la sala suponiéndola vacía, pero los DT's se encontraban allí, ejercitándose entre ellos como aplicados alumnos a falta de su profesor.
Con las empuñaduras de sus armas aferradas, dejó caer la bolsa de deporte sin ninguna delicadeza provocando un ligero sonido que los hizo girarse hacia ella, avisados de su presencia.
El pelo suelto todavía húmedo le enmarcaba el rostro perfilando sus —en esos momentos— poco delicados rasgos femeninos. Los puños asían con tanta fuerza las empuñaduras de sus dagas que hasta los nudillos estaban blancos por la presión ejercida. Su pecho subía y bajaba con rapidez acelerado por la respiración agitada. Una perezosa gota de sudor descendió lentamente hasta perderse por el canalillo que formaban sus senos, ocultos casi bajo el minúsculo top elástico que llevaba puesto. Detalle que no perdió ninguno de los machos habidos en los tatamis.