Capítulo 1
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uerido diario…
¿Qué cojones…? Tachó la línea, lo pensó durante unos segundos y después escribió: Querido amigo…
Maldita sea, ¿qué estaba haciendo? Nunca había tenido un jodido diario donde plasmar sus sentimientos, sus pensamientos, sus impresiones… Para eso tenía a Dennis, su mejor amigo, al que conocía de toda la vida, y al que todavía echaba tanto de menos.
Cuando se enamoró por primera vez, de un autentico gilipollas, ahí estaba él, compartiendo con ella su alegría, y después también su tristeza cuando el capullo la cambió por una amiga. Cuando descubrió los placeres del sexo, también estuvo ahí, escuchándola, sintiéndose feliz por ella, y deseando en secreto experimentar algún día eso que su amiga le relataba tan ilusionada. Compartían los mismos gustos, los mismos intereses, muchas anécdotas de la infancia y de la adolescencia, muchos amores y desamores. No había secretos entre ellos. Y cuando ella decidió embarcarse en esa nueva aventura, con la que había soñado desde que tenía apenas quince años, él también la siguió, porque era un sueño compartido por ambos. Juntos habían visto, durante las vacaciones estivales, todas las series que conocían sobre policías, tirados sobre el sillón, en la casa de él o en la de ella, mientras comían palomitas y acababan con la reserva de coca-colas. Starsky y Hutch, S.W.A.T, Canción triste de Hill Street, Los Ángeles de Charlie… Todas las series antiguas las habían visto gracias a reposiciones televisivas, esas que ponían cada año porque parecía que la cadena no tenía dinero para más.